NeighborGoods

No, no es una falta de ortografía, es un juego de palabras: vecinos que comparten sus bienes. La idea de partida es sencilla y ha funcionado desde hace miles de años: un miembro de la comunidad tiene un objeto que yo necesito y, a diferencia del car-sharing, aquí sí, me lo presta.

El servicio nació hace ya 2 años en California, se extendió a todos los Estados Unidos en Junio de 2010 y, recientemente, a todo el mundo. O al menos potencialmente.
A fecha de hoy, sólo somos 5 usuarios registrados en Barcelona compartiendo una escalera de mano valorada en 30€. No mucho la verdad.

Quizás si explicamos un poco cómo funciona podamos, modestamente, ayudar a su consolidación.

Ya sabéis como funciona entre amigos, familiares o vecinos: mi padre me presta un taladro, un amigo me deja una sillita para el coche porque vienen unos amigos con bebé a pasar una semana desde Alemania, la vecina de enfrente me presta el desatascador, etc.

La potencia de NeighborGoods es que tu círculo de vecinos puede multiplicarse (aunque Barcelona, repito, no sea el mejor ejemplo).
Te registras fácilmente, como con cualquier plataforma social, con un nombre de usuario y una contraseña. Específica para NeighborGoods o vía Twitter o Facebook. Detallas dónde vives y ya ves a tus “vecinos” a su “trastero virtual”.

A estas alturas algunos os estaréis preguntando si vuestros nuevos vecinos virtuales son de fiar.
Si conocéis eBay o Amazon ya estaréis familiarizados con las valoraciones que los usuarios hacen de sus vendedores. Pues aquí, algo parecido. Tras prestar un objeto a alguien, valoras con estrellas. 3, si te lo ha devuelto intacto,1 si ¿qué has hecho con esto que te dejé? sustituye a la formula de cortesía que prefieras para saludar.
Adicionalmente, NeighborGoods ha ideado un sistema de verificación opcional. Pagando 4,99$ (vía Paypal) te envían un kit de bienvenida con un código de verificación que debes introducir con tus datos personales (dirección postal y otros datos). Vamos, un “que sé dónde vives” versión 2.0.

Y seguimos. Verificados o no, ya podemos empezar a virtualizar nuestro trastero. Para cada objeto  se nos pedirá una descripción (mejor si es una foto), el estado y una valoración orientativa de su valor en una tienda.
Igualmente podemos anunciar si necesitamos algún objeto en particular.
A medida que prestas y te prestan, un indicador te recuerda cuánto te has ahorrado y cuánto, tus vecinos gracias a ti.
Ya que los 5 dólares de la verificación no dan para muchas alegrías, supongo que en el futuro aparecerán versiones premium que ofrezcan servicios adicionales a cambio de cobrarte un pequeño porcentaje de lo ahorrado.

Desde siempre se ha resaltado lo impersonal de las ciudades donde apenas conoces a los vecinos (reales) frente a las ventajas de vivir en un pueblo donde, dicen todos se ayudan.
No entraré a cuestionar tales afirmaciones.
NeighborGoods aprovecha las ventajas de la red para ponernos en contacto con gente de nuestro alrededor. ¿Por qué no pensar que tras tres intercambios, para el cuarto tomemos un café?

¿Qué os parece? ¿Alguien se apunta?

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3 pensamientos en “NeighborGoods

  1. Pingback: ¿Y si en vez de un taladro me prestas tus ahorros? | I do like sharing

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