¿Y si en vez de un taladro me prestas tus ahorros?

Los dos tipos de préstamo han funcionado desde siempre entre amigos y familiares. Y lo hacen porque en esos círculos de confianza, el riesgo de perder lo prestado está controlado.
En el artículo anterior ya presentamos un modelo de préstamo de bienes basado en utilizar artículos que están criando polvo, o no, en el trastero de alguien.

En el post de hoy le toca al préstamo de dinero.¡Sí! también existe.
La idea es parecida, usar el dinero que otro no está usando. Espera. ¿Alguien tiene dinero y no lo está utilizando?

Saltemos cuatro años atrás. Estamos en 2007 y hemos entrado oficialmente en recesión, los bancos no dan préstamos ni inspiran confianza.
Se dieron las condiciones para que apareciera el préstamo social (del inglés social lending).

Un banco:

  • consigue dinero de clientes que quieren ahorrar, pagándoles una tasa de interés de captación,
  • presta dinero a quien lo necesita, cobrándoles una tasa de interés de colocación,
  • gana la diferencia entre ambas tasas: margen de intermediación.
A ese margen, obviamente, hay que restarles todos los gastos de la entidad. Y aquí es donde aparecen las empresas de préstamo social que, sin oficinas ni publicidad, reducen sus gastos a unos niveles que les permiten obtener beneficios pese a pagar tasas de captación más altas y a cobrar tasas de colocación inferiores a las entidades bancarias tradicionales.
Evidentemente, el modelo está limitado: en la medida que estas empresas crecen, también lo hacen sus costes y, por tanto, tienen que ampliar el margen de intermediación.
En resumen, hemos cambiado un banco por otro.Encontramos ejemplos en todo el mundo: USA, Reino Unido, Italia, Japón y, también en España.
Podemos encontrar préstamos directos (una persona presta a otra) o indirectos (un grupo de personas presta a una persona).
En los préstamos directos, conoces el proyecto y puedes conocer a la persona y decidir si prestar o no.
En los indirectos, se minimiza el riesgo ya que los préstamos se trocean. Pero esto ya empieza a sonar peligrosamente a una canción conocida: los paquetes de hipotecas subprime.

En la red podéis encontrar muchísima información de estos servicios, las razones por las qué triunfan donde triunfan y por qué no donde no.
Sólo querríamos destacar un par de variantes que se alejan del concepto de préstamo tradicional: Kiva y Kickstarter.

Kiva es un sitio de microfinanción a proyectos en países en vía de desarrollo. El modelo es una reinterpretación del Banco Grameen. Una vez más, como en otros servicios presentados en I do like sharing, la potencialidad de la red se une a un concepto ya existente.
En este caso, puedes hacer un préstamo a partir de 25$. Afortundamente, nosotros no podemos acceder a estos créditos por lo que nuestra intervención está del lado de los que prestan.
Los réditos que obtenemos no son monetarios, recuperaras el dinero que has prestado sin intereses, pero habrás contribuido a mejorar notablemente la vida de una familia.

Por otro lado, Kickstarter es una plataforma de financiación de nuevos proyectos. Aquí, como en Kiva, un grupo de personas financian un proyecto. En este caso, no recuperas el dinero sino que obtienes algún producto, servicio o experiencia relacionado con el proyecto. Típicamente, un producto a menor precio del que después tendrá en la calle, una camiseta con el logo del proyecto o empresa, una invitación al preestreno de una película, etc.

En España tenemos Lanzanos, que es un portal con idénticos objetivos y funcionamiento.

¿Prestaríais dinero a un agricultor de Puno? ¿y a un organizador de un festival de teatro?
¿Recurriríais a estos servicios para financiar vuestros proyectos?

Foto CC Kenteegardin
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3 pensamientos en “¿Y si en vez de un taladro me prestas tus ahorros?

  1. Este artículo me resulta a la vez interesante, curioso, utópico e irreal. Bajo mi modesta opinión (que es la única que tengo) las personas que ahorran pueden clasificarse en los que arriesgan y los que no. Estos últimos utilizan bonos e inversiones de baja rentabilidad pero cuyo riesgo es (practicamente) nulo. Los que arriesgan lo que buscan es una alta rentabilidad a corto plazo aun a riesgo de perder (parte de) lo invertido. Hablamos de los inversores de capital riesgo, acciones, etc.

    Ahora bien, despues de un breve paseo por los enlaces que comentas, el sabor de boca que se me queda es el de inversiones de riesgo medio, con una rentabilidad bastante baja, y a un plazo bastante largo. Claro, siempre están los negocios que supongan un pelotazo y cuya revalorización haga multiplicar nuestra inversión de forma asombrosa de la noche a la mañana pero, reconozcamoslo, la probabilidad de que ello ocurra en este tipo de negocios debe de ser infinitesimal.

    De acuerdo, están las personas que por el puro placer de dar estarán dispuestos a utilizar su capital, merecidamente ganado y sufrido en largas jornadas de trabajo, para que otras personas puedan prosperar. Ellos son y serán el verdadero y único motor de este tipo de iniciativas que, de nuevo bajo mi modesta opinión, siempre permanecerán en un segundo o tercer plano bajo el peso de los grandes bancos y cajas aunque nos abrumen, nos aplasten y nos encadenen.

    • efectivamente, lo que plantea este artículo es un cambio de mentalidad, y no un nuevo negocio, ni una manera alternativa de ganar dinero. Se trata de prestar, colaborar, etc… con lo que no debemos buscar la recuperación de inversiones y todas estas cosas… para esto ya están los bancos….

      aqui estamos hablando de prestar…sin más..prestar, compartir, colaborar…. esto es lo que plantea este blog. Blog que me parece muy interesante por otro parte. Vivimos en una sociedad de la posesión…. y como muy bien se explica en este blog, muchas veces el poseer cosas nos hace perder dinero. Puede ser mucho más práctico prestar. Pero lo que me parece aún més interesante de este blog, es lo que se plantea en el segundo artículo… el tema de prestar tu taladro, tu escalera, etc.. però que plantea la posibilidad de conectar socialmente con tus vecinos…las relaciones humanas cada vez son más difíciles y escasas, y esta puede ser una buena excusa para entablar una nueva conexión con alguien de tu entorno.

      • El otro día leía en unos tweets de @antonibassas que la diferencia entre la prensa digital en USA y la española era el nivel de los comentarios. Siendo muy elevados los primeros y de muy chabacanos los segundos. Claro que quizás comparaba los del WSJ con los los de Qué!
        Me complace ver que esto no es así con I do like sharing.
        Gracias torrated y SEE por vuestros comentarios.

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