Ya están aquí

Con esta frase, de connotaciones cinéfilas y músicales, nos referimos a la llegada de los grandes actores de la economía, digamos, tradicional a la colaborativa.En una interesante entrada, nuestros colegas de Consumo Colaborativo recogen la experiencia de un empresario estadounidense:
Hace tres años, se rieron de mí.
Hace dos años, puse en marcha una plataforma online de alquiler de bienes.
El año pasado, presenté el proyecto en una conferencia y empecé a recibir llamadas de inversores.
El pasado verano, invirtieron en la empresa casi 1,5 millones de dólares.

El empresario es Tim Hyer y la empresa, Rentcycle.
Se trata de un buscador de ofertas de alquiler. Sirve, tanto a las empresas que alquilan como a los usuarios, de plataforma unificada desde la que promocionar su negocio y localizar productos de alquiler, respectivamente.El avance, en estos últimos años y a juzgar por este ejemplo, ha sido muy importante. Por lo menos, al otro lado del charco.

Ahora bien, la noticia que leí ayer, que me tiene pensando desde entonces y que sirve de inspiración para titular esta entrada es un paso inmenso para el consumo colaborativo: General Motors se toma en serio este negocio.
¡General Motors!
Por muy en horas bajas que esté, es el tercer grupo mundial de fabricación de automóviles, los creadores del Chevrolet Corvette o el Hummer, ideales del sueño americano tan ligado al consumismo.
Por eso es especialmente significativa su nueva estrategia.

El gigante del automóvil y RelayRides, una de las empresas líderes de alquiler de coches entre particulares en Estados Unidos, han firmado un acuerdo en virtud del cual los vehículos de la firma llevarán equipado un dispositivo electrónico que facilitará a los usuarios el alquiler del coche.
El propietario no tendrá necesidad de instalar ningún dispositivo adicional, que ahora cuesta unos 400€, mientras que el usuario sólo necesitará su teléfono móvil para acceder al coche.
Bueno, eso y estar los dos dados de alta en el servicio, claro.
La lista completa de prestaciones de los vehículos equipados con esta tecnología incluye que son localizables en caso de robo, avisan al servicio de emergencias en caso de accidente y, lo más habitual, permiten acceder a ellos sustituyendo las llaves por el teléfono móvil.

GM anunciará sus modelos como “RelayRides ready”.
Gracias a este distintivo, las personas que vayan a comprar un vehículo sabrán que cuando no lo usen y quieran alquilarlo, les será fácil hacerlo a través de esa plataforma.
Con esta jugada, el fabricante de Detroit empieza fuerte en lo que se perfila como algo más que una moda.
Otros fabricantes, como por ejemplo Ford o BMW, ya habían hecho acercamientos a nivel local a empresas de carsharing, pero el movimiento de GM va un paso más allá y anuncia la entrada en el sector de todos los fabricantes.

¿Cuánto tardaremos en ver esto en España?

Foto CC de Les Stockton

Compartir casa (temporalmente)

Cuando decimos que algo es para guiris o que es una turistada, nos referimos a algo que ha perdido el encanto de lo auténtico y que se ha masificado.
La mayoría tendréis una foto con turbante a lomos de un camello despeluchado en una caravana falsa a las “puertas del desierto”, una instantánea sobre un burrito subiendo o bajando las escarpadas cuestas asfaltadas de una isla griega o un vídeo en un carro tirado por caballos que tienen que esquivar los autobuses de alguna capital.
Pero aunque en ese momento nos dejemos llevar, al menos a mi me pasa, no podemos evitar pensar que para eso no hacía falta venir tan lejos, que mejor hubiera sido verlo en un reportaje por la tele o visitar algún parque temático.
Viajar no es eso.
Viajar es visitar sitios pero también conocer a la gente de estos sitios. Y de esto quiero escribir hoy. De compartir momentos con anfitriones e invitados. Una alternativa al turismo de hotel.

Como ya hemos recogido en pasadas entradas, compartir no es nada nuevo pero se potencia tremendamente con las nuevas tecnologías.
Desde antes de los ordenadores existe Servus, un sistema basado en una lista en papel (sí, sí, en papel) con los teléfonos de los miembros de cada pueblo o ciudad.
Para disponer de la lista, tienes que pagar una pequeña cantidad de dinero aunque, como podéis imaginar, lo difícil aquí no es ahorrar para poder pagar la lista, sino conocer a gente de confianza y que confíe en tí para pasártela.
El primer servicio online de este estilo fue el Hospitality Club. Y de creación más reciente pero con el mismo espíritu, Couchsurfing.
Basta con seguir los dos vínculos para, en segundos, comprobar cuál es el antiguo y cuál es más nuevo aunque, más o menos atractiva, las dos página os darán toda la información que necesitéis y que, a grandes rasgos, describimos a continuación.

Por cualquiera de las vías anteriores, el primer paso es registrarse para ofrecer ayuda a viajeros que visitien tu ciudad. Puedes ofrecer la habitación de invitados de tu casa, tus servicios como guía para pasear por la ciudad y ayudar a descubrir los rincones que no salen en las guías u organizar una cena en casa para dar a conocer la gastronomía típica practicando idiomas.

Si eres un buen anfitrión, tus invitados hablarán bien de tí y así te será más fácil ser el invitado cuando seas tú el que está de vacaciones.
Está claro que aquí lo principal no es viajar gratis sino conocer de verdad los sitios que visitamos.
Por ello, habrá que estar preparado para conocer gente realmente interesante y que nos ayude a descubrir lugares fascinantes y auténticos pero también para dormir en camas separadas con mantas trasnochadas y a usar duchas en baños que necesitan reformas urgentes.
Aquí encontraréis una descripción más detallada y, sobre todo, en primera persona de la experiencia de viajar así.

¿Alguno de vosotros tiene más experiencias como anfitrión?¿Y cómo invitado?
¿Alguien se apunta?

Foto CC de jaione_sweden

No sólo hay bibliotecas de libros

-¿Para qué quieres una lijadora en casa?¿Cuántas veces vas a usarla?
– Hombre…pues pocas, la verdad.
– Para usarla pocas veces, ¿por qué comprarse una cara?
– Bueno, no hace falta gastarse mucho dinero. Mira, con esta sencillita yo creo que ya pasó.
– Pero esta no parece que sea muy buena ¿no?Y volvemos al principio pero peor.
-¿Para qué quieres una lijadora mala en casa?

La pregunta no es nueva. Alguien la hizo en Ohio hace 35 años y fundó uno biblioteca de herramientas. Desde entonces, han proliferado en muchos países. Desgraciadamente para nosotros, en muchos países pero anglosajones.

Hay diferentes tipos de bibliotecas de herramientas.
Algunas, como la de Atlanta. ceden sus herramientas únicamente a ONGs y a grupos para trabajos comunitarios.
Otras, en cambio, estan abiertas a todo el mundo.
El precio a pagar también varía: algunas son gratuitas, en algunas pagas un alquiler por cada herramienta o en otras pagas una cuota anual que te da derecho a utilizar tantas herramientas como necesites.

Además del alquiler de herramientas, estas bibliotecas suelen disponer de talleres y salas con maquinaria más pesada y que están abiertas a disposición de los usuarios.
En estos talleres, se realizan cursos para aprender bricolaje, conocer a otros vecinos con aficiones similares y, por qué no, con los que hacer proyectos comunes.

¿Conocéis alguna biblioteca de herramientas en España?
¿Alguién se anima a montar una?
Si no, nos tendremos que conformar con la escalera y el taladro de Neighborgoods

Foto CC WalteR Bove